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Via Romànica

La Vía Románica, ruta transfronteriza del románico pirenaico, transcurre tranversalmente desde Perpiñan, en la comarca del Rosellón, en la Cataluña Norte, hasta Basella, en el límite meridional del Alto Urgel; es decir, desde el Mediterráneo hasta el inicio de las tierras llanas de poniente. El recorrido sigue primero el valle del río Tet para enlazar después con el del Segre formando un pasillo natural con un único obstáculo orográfico, el puerto de la Percha, situado aproximadamente a mitad de camino. La ruta atraviesa las comarcas del Rosellón, el Conflent, la Cerdaña y el Alto Urgel. La zona pirenaica que comprende la Vía Románica constituye un territorio con características físicas muy semejantes y posee unas raíces culturales comunes que se remontan al principio de la edad media. La actual línea fronteriza que se extiende a lo largo de los Pirineos poco tiene que ver con las divisiones políticas de aquella época. Las comunidades de ambas vertientes de la cordillera mantienen vínculos só- lidos tanto de linajes feudales y administración religiosa como de relaciones humanas y comerciales. Hablamos, por tanto, de una misma cultura, cuyos vestigios han llegado hasta nuestros días expresados en centenares de monumentos románicos. Se trata, por consiguiente, de un conjunto monumental bastante homogéneo y al mismo tiempo rico en matices, singulares y atractivos, que abarca una zona pirenaica perfectamente definida.